Prensa


Página 12, por Silvina Friera.
https://www.pagina12.com.ar/24764-dialogo-intergeneracional-de-narradores




Las convocatorias en Ñ, Clarín.


Diario Registrado.
Alejandría pone una pausa a su ciclo para "mutar y condensarse".
http://www.diarioregistrado.com/cultura/132996-alejandria-pone-una-pausa-a-su-ciclo-para-mutar-y-condensarse.html

Suplemento Ideas, La Nación.
http://www.lanacion.com.ar/1811291-un-circuito-de-cultura-off-leer-y-pensar-en-comun




MiraBA, 2015.
"Ocho mil caracteres", antología.



La Balandra, 2014.
Especial Concursos Literarios.



Página 12, 2014.
Lo que el viento no se llevó, por Silvina Friera.







Casa de Letras, 2014.
Una década del Grupo Alejandría.
http://www.casadeletras.com.ar/blog/una-decada-del-grupo-alejandria/


Ñ. Por María Luján Picabea, 2014.



Télam, 2014.
El Grupo Alejandría celebra sus diez años en el Malba.
http://noticias.terra.com.ar/sociedad/el-grupo-alejandria-celebra-sus-10-anos-en-el-malba,0b73d1f137454410VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html


Casa de letras, 20013.
http://www.casadeletras.com.ar/blog/el-grupo-alejandria/


ADN, La Nación. Por Daniel Gigena, 2013.





Leer es un Placer, con Natu Poblet y Carlos Clerici, 2013

http://www.youtube.com/watch?v=VRpXQFFJTsk



Escritores del mundo, 2013.
Alejandría: un Grupo, un ciclo de lecturas, un refugio literario
Leer: http://www.escritoresdelmundo.com/2013/04/alejandria-un-grupo-un-ciclo-de.html


Hablando de Asunto, 2009.
PEDRO MAIRAL EN ALEJANDRÍA
Pedro Mairal estuvo en el ciclo de lectura del Grupo Alejandría y participó de una entrevista pública que le hizo Ximena Venturini, de Alejandría.
Para leer la entrevista: http://hablandodelasunto.com.ar/?p=4297#more-4297



Página 12 - Cultura Y Espectáculos. Por Silvina Friera, 2008.

"LO INTERESANTE NO ES SEÑALAR AUTORES, SINO LA EBULLICIÓN" - CICLO DE LOS CICLOS: ¿QUÉ TENÉS EN LA CABEZA?
Un heterogéneo movimiento de narradores y poetas se expande por los bares, bibliotecas, museos, boliches, centros culturales y hasta en el living de algunas casas de la ciudad de Buenos Aires. Cualquier espacio íntimo y confortable puede servir para leer un cuento, un poema o el fragmento de una novela recién sacados del horno; escuchar a los otros, conocerse, mezclarse, circular, tomar antes, durante o después una cerveza o un vino, cenar un calórico guiso de lentejas, emborracharse. Y discutir, aunque el debate termine a los tumbos o sofocados por simples promesas de dispersión. Más allá de los ropajes que adoptan estos ciclos de lecturas –desde el más tradicional micrófono y vaso de agua a los que incluyen música en vivo, teatro, performance, varieté y hasta, según dicen, un desnudo “memorable”–, este movimiento, que no tiene nombre y poco importan las etiquetas y estandarizaciones a la hora de dar cuenta de una ebullición que crece y se multiplica, ha conseguido superar diversos obstáculos y prejuicios añejos, como la barrera que impedía el cruce y contacto entre generaciones de escritores que tenían y tienen mucho que compartir. Atrás quedaron las camarillas donde se reservaba el derecho de admisión y se practicaban el odio, el rencor o la descalificación olímpica, desde un Olimpo literario cuasi divino. Ahora hay múltiples redes que se están tejiendo entre los escritores inéditos y éditos, entre los consagrados y los que recién empiezan a bosquejar esa ruta imprevisible y azarosa que es la escritura. Redes que contienen, que incluyen y se retroalimentan.
Elsa Drucaroff, con el ciclo Nueva Narrativa Argentina; Lucas Funes Oliveira, en doblete con El quinteto de la muerte y Los mudos; Clara Anich, con el Grupo Alejandría; y Alejandro Raymond, “el hombre orquesta”, con Varieté Pipí Cucú, Ciclos de ciclos y Comedor de los poetas, son cuatro de los organizadores que celebrarán mañana a las 19 en el Centro Cultural Zas (Moreno 2320) la construcción paciente de estas múltiples redes (ver aparte).
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/subnotas/12307-3715-2008-12-15.html



Perfil. Por Elsa Drucaroff, 2008.
 “Tres narrativas de la soledad”
Estilos y miradas distintas de tres escritores jóvenes que publican juntos sus ficciones. Pero algo los enhebra: la soledad. Mujeres diferentes igualmente aisladas y enfrentadas a la extrañeza de su deseo: Clara Anich; varones que observan la degradación y la muerte que aguardan en los cuerpos ajenos: Juan José Burzi; hombres sumergidos en el fondo del mar o de intenciones ominosas, donde el silencio es inexplicable: Edgardo Scott. Los tres piensan la soledad, pero juntos. Escritores jóvenes del grupo Alejandría, organizan desde hace años lecturas con escritores inéditos y éditos, consagrados y nuevos, y publican Los asesinos tímidos, revista donde la discusión literaria es colectiva.
Anich publica en Tres Mundos un cuento de cuidado lenguaje sobre ese triste, terrible modo femenino de mirarse con ojos de varón que en poco coinciden con los que al final del cuento irrumpen en el reino encerrado de la protagonista. Su obra teatral breve, impecable en tensión y estructura, es menos novedosa. Los cuentos de Burzi preguntan por la muerte. Uno ironiza con angustia y ansia; el otro elabora una mirada erótica siniestra que retoma el tópico del varón creador y su musa, sólo que estos hombres se inspiran mirando mujeres que simulan ser cadáveres y acá habla una de ellas, objeto mudo no obstante sujeto, pura voz del enigma.
El primer cuento de Scott, maneja esa escritura minimalista sin acontecimiento aparente de cierta nueva narrativa tal vez ya agotada. Pero los otros exploran algo nuevo y, en el último, la apatía encierra una violencia contenida tan desmesurada como imperceptible y arma una trama de ambigüedad exquisita entre el asesinato serial y el reclamo de amor del solitario.
Tres Mundos que merecen explorarse, parte de una literatura valiosa que crece entre nosotros.


Agencia NAN. Por Esteban Vera, 2008.
Noche de Cuentos en Bartolomeo. 
http://agencianan.blogspot.com.ar/2008/09/noche-de-cuentos-en-bartolomeo.html

No Retornable. Por María Ximena Venturini, 2008.
“Tres delicias para deleitarse”. Acerca de Tres mundos(Editorial El Escriba, 2008)
Profesor - el universo entero se ha dividido en tres mundos. Vivimos en el mundo central. Esto tiene las islas innumerables y los mares que se cercan. En el centro está el dweep de Jambu, que es rodeado en todos los lados por el mar de Lavan. Todo alrededor de esto está la isla de Dhatkikhand, rodeada por el mar de Kalodadhi. Entonces hay isla de Pushkarvar y mar de Pushkarvar. Esta manera, allí es islas y mares innumerables. Veetrag Vigyan Pathmala
 Tres mundos es una antología editada por El Escriba que da cuenta de la producción de los integrantes del grupo literario Alejandría. El colectivo, nacido en el verano del 2004/2005, comenzó sus ya clásicas “Noches de cuentos” en el Bar “Bartolomeo” en marzo de 2005. Alejandría funciona con una mecánica sencilla que busca reencontrar textos y autores, peleando contra la soledad del acto propio de la escritura. En el 2007 el grupo fue becado por el Fondo Nacional de las Artes y presentaron su primera compilación, llamada El impulso nocturno. Pero es con Tres mundos que Clara Anich, Juan José Burzi y Edgardo Scott, los jóvenes escritores que fundaron y aún hoy integran el grupo, nos presentan ahora sus propios textos. Partiendo desde la magia del número tres –el número perfecto, la trinidad cristiana- se nos entreabre una puerta a tres distintos universos, donde el voyeur curioso –y perverso- entra, se entretiene y sale feliz. Son siete relatos, incluido un fragmento, más un monodrama en un acto.
 Pensando en “Noche para dos” Anich presenta dos textos, “Noche para dos” y “Norma-Monodrama en un acto”. Es con la escritora feminista esposa de Sartre e ícono de los movimientos para la liberación de la mujer en los ´50 con quien Anich enmarca su texto. Una vez dentro, un “ella” genérico es la protagonista junto con un “él”, un “otro él” sin nombre, una conjunción de algunos que son todos. A la manera de Baudelaire y su spleen parisino, la presencia intensa de un yo que mira y es mirado, construye su propia identidad, desde las miradas de ese “él” ajeno. Relato intenso, íntimo y profundamente melancólico, como ese color negro que atraviesa todo el texto, cada vez más, como un laberinto donde el Minotauro no es más que cada uno de nosotros: “es negro, no tan negro como su pelo pero un poco más negro que sus ojos. Un negro algo grisáceo, un negro que perdió negrura con el correr de las noches” (Pág. 13). “Pero a ella le gusta consentir, entonces unos zapatos negros estos si bien negros la separan apenas del piso, lo justo para no mojarse, lo justo para ese dedo” (Pág. 15). Finalmente, el texto se cierra con muchos infinitos tal vez que sueltos en el aire se multiplican: “tal vez el hombre busque otra flor, tal vez vuelva a su casa o a una casa, tal vez lo espere una mujer, un hijo, tal vez la soledad de una cama. Tal vez la lluvia que no será esta noche, el viento que sólo por un instante golpeará contra su ventana” (Pág. 17). ¿Metáforas sobre el amor? ¿De la búsqueda de sí misma? Como todo buen escritor, Anich nos deja con ganas de más, nos regala un personaje tierno y delicado que termina aguardando, como en el mito del eterno retorno, que todo empiece una vez más.
Pensando en “Mil ojos”
«Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: "Es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías Heteo"» (2a de Samuel 11:3).
Juan José Burzi nos presenta también dos textos, “Mil ojos” y “fiesta”. Su primer relato podría definirse como un sueño pesadillesco. El paratexto pertenece al gran filósofo y héroe de la resistencia francesa Jean-Pierre Vernant, que nos habla ya de la mirada de la Gorgona (1). De nuevo, como en el universo de Anich, aparecen ojos que miran escrutadores, pero ahora se trata de una mirada adversa. El texto está impregnado de un in crescendo siniestro (2), extraño, que va poniendo incómodo al lector, llevándolo casi a la desesperación. Ubicado en un ambiente marginal –una especie de cabaret mortuorio- se mezclan costumbres eróticas del oriente con occidente. El nombre de la protagonista de origen hebreo –oriental-, Betsabe, nos connota ya el pecado, el adulterio. Aquí también hay un hombre que desea a una mujer y el apetito de lo prohibido, la ambición de miles de miradas hacia lo vedado. Por momentos pareciera ser un gran cuadro decadentista de fines del siglo diecinueve –la imagen del banquete sobre el cadáver-, finamente cincelado por la delicada pluma del autor, donde el opio, el sueño, la pesadilla, el sexo, el placer, lo prohibido, la muerte, la noche, son la materia del cuento. Con elementos del movimiento romántico, llegando muchas veces a lo gótico, Burzi se luce como gran conocedor del oriente y nos presenta un relato intenso, penetrante, vivo, asfixiante hasta el agobio, pero que como en toda buena pesadilla nocturna, promete el lector muchas alucinaciones posteriores.
 Pensando en “Buceo” Edgardo Scott exhibe cuatro textos, “Buceo”, “Los hermanos”, “Meditación de la bestia (fragmento) y el relato que cierra la antología, “Uvas”. El protagonista de “Buceo” es un hombre de familia ¿aburrido? que sale de la rutina familiar en busca de aventuras. El relato se abre con Alejandro que espera ansioso mirando lo celeste del cielo. La aparición de la naturaleza, la necesidad de, se plasma en la historia de un hombre que vive en un departamento. Tanto sus compañeros como él, se excitan ante la proximidad del trato con lo salvaje. Mientras que observa desde la arena el azul del mar, imagina –mirando su reloj, elemento tiránico y propio de la vida rápida de la ciudad- la rutina citadina de su mujer: “Puede imaginar a su familia, a su mujer y a su hijo, caminando por un centro comercial probablemente acompañados por una amiga o por la hermana de su mujer” (Pág. 72). A la par, los hombres se quejan del frío; como si sus cuerpos ya no estuvieran aptos a esos climas salvajes… como si hubieran perdido el contacto con esa naturaleza amenazante –inmensa, enorme, interminable como el océano- que los ataca (y vence). Es revelador lo que impresiona al personaje, que es nada más y nada menos que los restos de un barco hundido que sirve de testimonio de hombres y de una época perdida, el tópico grecolatino del tempus fugit, la conciencia de la insignificancia de la existencia humana: “A Alejandro no lo impresiona tanto lo que va observando, ni la idea del barco hundido ni el deterioro general sino el hecho de que esa misma mole absurda en otro tiempo, hubiera pertenecido a la superficie, y hasta hubiese sido una máquina de navegación poderosa, con tripulantes en cubierta y decenas de containers que alojarían juguetes o muebles o esmaltes de uñas o cualquier cosa, a la vez útil e insignificante, que ocupa los espacios de una casa, de un negocio o de una vida” (Pág. 74) Un grito de Carpe Diem, la búsqueda de vida en la vida, el encuentro con el entorno salvaje y el regreso inevitable al mundo de la ciudad, cierra el relato. La historia de un hombre que se entrega, que se deja llevar; un soñador que se duerme soñando.

Notas

(1) Según la mitología griega las Gorgonas eran tres hermanas monstruosas llamadas Esteno, Euríale y Medusa. De ellas, Medusa era mortal, las otras dos inmortales. Las tres tenían el mismo aspecto espantoso: las serpientes se enroscaban por encima de sus cabezas y alrededor de sus cinturas, poseían alas, garras y unos afilados colmillos.(2) Freud define lo siniestro (o lo ominoso) como algo (un hecho, una realidad, una persona, etc.) que, en algún momento fue cotidiano o familiar y luego deviene extraño. El término utilizado por Freud es Unheimlich (siniestro u ominoso) en donde un- es prefijo de negación y heimlich lleva por significado conocido, familiar. Pero a través de todas las acepciones de la palabra en varios diccionarios, Freud descubre que la palabra heimlich también asume el significado opuesto: Unheimlich: “De esta larga cita, lo más interesante para nosotros es que la palabra heimlich, entre los múltiples matices de su significado, muestra también uno en el que coincide con su opuesto unheimlich. Por consiguiente lo heimlich deviene unheimlich.” Sigmun Freud, “Lo Ominoso”, En Obras Completas Vol. 17, Buenos Aires, Amorrortu Editores, 1976. P. 224.


Página 12- Cultura y espectáculos - Por Ángel Berlanga, 2007
LITERATURA › “EL IMPULSO NOCTURNO” LAS JÓVENES LETRAS
“Un lugar lleno de gente a la que la literatura le importa, vale decir un oasis, un milagro, un ensayo de poesía”, anota Martín Kohan en la contratapa de El impulso nocturno, una antología de quince relatos inéditos leídos por sus propios autores entre 2005 y 2006 en las Noches de cuentos que el Grupo Literario Alejandría organiza, martes por medio, en el bar Bartolomeo. A poco más de dos años de su puesta en marcha, el quinteto de escritores alejandrinos –Clara Anich, Juan José Burzi, Sandra De Falco, Edgardo Scott y Verónica Yattah, todos entre 20 y 30 años– presenta su primera compilación, becada por el Fondo Nacional de las Artes. “Nuestra memoria espontánea –explican– y la intención de mostrar la diversidad y la multiplicidad de los textos que recibimos puede que justifiquen los criterios de selección.”
Nueve de los quince autores son de Buenos Aires; los otros son de Paraná, Tres Arroyos, Rosario, Bariloche, Rafaela y de Lima, Perú. Sus nombres: Mariana Alonso, Silvia Arias, Paloma Fabrykant, Federico Levín, Martín Llambi, Federico Milicich, Lara Milier, Mónica Müller, Gastón Navarro, David Oblitas, Ernestina Perrens, Ricardo Romero, Cristian Vázquez, Federico Vico. Alejandría funciona con una mecánica sencilla que busca “reunir” textos y autores e ir “más allá del acto individual de la escritura”; cada noche cuatro autores inéditos o muy poco conocidos leen un relato y luego otro ya reconocido lee uno propio. Por el ciclo ya pasaron más de un centenar de autores, como Antonio Dal Masetto, Hebe Uhart, Pablo de Santis, Carlos Gamerro, Esther Cross, Sylvia Iparraguirre, Guillermo Martínez y Patricia Suárez.



Perfil - Suplemento Cultura - Por Maximiliano Tomas, 2007
"LAS DOS CARAS DEL AÑO LITERARIO"
El año cierra con frentes abiertos, en medio de fuertes –aunque esperables– reestructuraciones en el Ministerio de Cultura porteño: al desplazamiento de Graciela Casabé del Festival de Teatro de Buenos Aires se sumó, el viernes pasado, el paso al costado de Fernando Martín Peña, director del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires durante los últimos tres años. En los próximos días, cuando surjan los nombres de los reemplazantes, comenzarán, finalmente, a hacerse más definidas las directrices de la gestión macrista en materia cultural.
Pero fuera del ámbito oficial, ¿cuáles fueron los aspectos más destacados del 2007 en la escena, por ejemplo, literaria? Hay cuestiones más visibles que otras, pero es evidente que este fue el año del despegue definitivo de las editoriales independientes, que venían trabajando de manera sostenida desde la crisis de 2001. Sellos como Mansalva, Caja Negra, Santiago Arcos, Paradiso, Tamarisco, Entropía o Interzona (algunos con experiencia acumulada, otros recién en el comienzo de su existencia) consolidaron sus catálogos y ofrecieron los títulos más atractivos y sorprendentes que hoy se exhiben en librerías. Al mismo tiempo, parece haber sido el tiempo de la aparición en conjunto de la nueva narrativa argentina, a través de antologías de circulación masiva y temas vendedores (el sexo, los casos policiales, los barrios de Buenos Aires) y, más llamativo aun, la explosión de los ciclos de lecturas públicas, que se sucedieron a un ritmo casi frenético (las del Grupo Alejandría, Los Mudos o Carne Argentina, entre otros), en un movimiento que tuvo mucho de espontáneo y fue acompañado por el público.



Página 12 - Cultura y espectáculos.  Por Ángel Berlanga, 2006.
LITERATURA › “NOCHE DE CUENTOS” EN BARTOLOMEO “ESTA ES UNA MANERA DE CONJURAR LA LITERATURA”
El Grupo Alejandría propone, martes por medio, un espacio en el que confluyen narradores inéditos con autores ya reconocidos. El Fondo Nacional de las Artes les concedió una beca para preparar una antología de relatos.


Revista Llegás a Buenos Aires. Por Fernanda Nicolini, 2005.