Cuento Preferido#14: Pablo Yoiris

“El informe de Ogata Ryosai” de Ryunosuke Akutagawa 
Del libro “Rashomón y otros relatos”, pág 55, Longseller, 2010 
Una de las cosas que me impresionó de la literatura japonesa, cuando la empecé a leer hace ya unos años, es la fuerza con la que actualiza nuestro umbral de asombro. Los temas de la literatura son universales, es cierto, el amor, la venganza, la traición, la amistad, no muchos más. La diferencia, con respecto a las literaturas occidentales que estamos acostumbrados a leer, radica en los elementos que utiliza y en la técnica para disponer de ellos. Allí donde están nuestros silencios, habla la literatura japonesa, y viceversa. La noción de extrañamiento, por lógica, se renueva: los elementos de esta literatura son culturales, y nuestras culturas (y religiones) son muy diferentes. Por eso creo que, textos como éste, son excelentes modelos para entender cómo producir el extrañamiento en un cuento. En el comienzo, por ejemplo, se puede leer: “Visto y considerando que desde hace algún tiempo la secta de los cristianos practica sus ritos abominables y blasfemos en este lugar, y abusa del pueblo…”. Desde el principio hay un planteo que nos hará participar activamente, casi al nivel de la escritura: necesitamos dejar caer nuestras estructuras y prejuicios para transitar esa aldea en la cual el cristianismo “es una secta”. La antipatía con la que estos “pobres cristianos” van a ser tratados, rayana en la crueldad, no dista demasiado de nuestros propios prejuicios sociales ante lo diferente o lo minoritario. 
En general, la literatura japonesa, por lo menos la inmediatamente posterior al fin de la era Meiji (1912), nos depara esta posibilidad de tomar distancia las propias costumbres y formas de contar. Afrontar lo ajeno, lo extraño, y repensarnos desde otra perspectiva. Es una gran herramienta para mejorar la propia escritura. 

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